Geopolítica de la enmienda

 

Hace diez años Venezuela emprendió un cambio de ruta que ha marcado profundamente los tiempos latinoamericanos.
Hace diez años también, como producto de la llamada revolución en los asuntos militares y haciendo frente al desgaste de la política neoliberal, rechazada por los pueblos del Continente, inicia una nueva etapa en las relaciones de Estados Unidos con América Latina y el Caribe.

A pesar de todas las carencias y contradicciones del proceso venezolano (como todos las tienen), a pesar de que la fuerza social que lo impulsa no tiene las dimensiones que corresponderían a su potencia geopolítica, Venezuela juega un rol central en el rediseño de una realidad nueva para nuestra América.
Su importancia geopolítica y económica es uno de los pilares de esta transformación continental, heredera de las luchas del pasado pero establecida sobre nuevas condiciones. La promoción de articulaciones solidarias como las del ALBA y Petrocaribe ha sentado precedentes de relaciones internacionales con un nuevo carácter; la generación de un sistema mediático, muy bueno pero con mucho por construir hacia adelante, ha roto el monopolio de la verdad producida por las grandes cadenas hegemónicas; la sola presencia de Venezuela ha limitado los proyectos intervencionistas de Estados Unidos en la región aunque por la misma razón la ha colocado en el lugar del enemigo evidente.